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LOS CALAMBRES NO SON SÓLO POR DESHIDRATACIÓN

Quien más quien menos hemos sufridos de calambres. Esa contracción involuntaria tan molesta que experimentamos en ciertas circunstancias cuando vamos con la bici. Algunas veces son más dolorosos que otros, pero lo que debemos saber es que los calambres no se deben a un solo  motivo y que tampoco dependen únicamente de nuestra forma física. Son varios los factores que intervienen en su aparición.
Qué provoca la aparición de calambres
El primer motivo de aparición de los calambres está relacionado con nuestra alimentación. En definitiva, somos lo que comemos. Y cuando hablamos de calambres esto se hace más cierto que nunca ya que la falta de algunas sales minerales, básicas de una dieta equilibrada, influyen directamente en su aparición.
El sodio, el calcio, el magnesio o el potasio son algunos de los principales responsables de que suframos una contracción muscular. Por eso es importante que, para evitarlos, cuidemos especialmente nuestra dieta incorporando sobretodo frutas y verduras, pero también legumbres y frutos secos.
La deshidratación no es el motivo principal que provoca nuestros calambres pero sí es una causa importante. La pérdida o alteración de fluidos extracelulares parece ser uno de los motivos por los que el impulso nervioso responsable de la activación muscular pierde eficacia y provoca una contracción incontrolada e involuntaria. No reponer adecuadamente los fluidos que perdemos con la sudoración es, evidentemente un error que no debemos cometer.
Además una buena hidratación también nos protege del desequilibrio hidroeléctrico, otro de las causas importantes de esas contracturas involuntarias. Al perder líquido, perdemos una gran cantidad de sales minerales que necesitan nuestros músculos para trabajar.
Los esfuerzos intensos, la fatiga y el agotamiento muscular también provocan la aparición de calambres. Es simple: pedalear por encima de nuestras posibilidades no es muy buena idea.
También influye la talla de nuestra bicicleta y la posición que llevamos en ella. La altura o el avance del sillín, la longitud o la altura de la potencia y el tipo de manillar influyen en nuestra posición. Y una mala posición puede sobrecargar nuestros propiciando la aparición de calambres.
Y aún existen muchos otros factores como la ingesta de antibióticos y antiinflamatorios, que impiden la asimilación de los minerales que intervienen en la contracción muscular; la falta de descanso y el estrés; e incluso la higiene bucal (está demostrado con problemas bucales como caires o infecciones suelen comportar problemas de tipo muscular como calambres,  contracturas y roturas de fibras).
 
Qué hacer para evitar los molestos calambres
Por supuesto hay que empezar por una dieta sana y equilibrada que nos aporte el equilibrio químico adecuado para nuestros músculos. Como decíamos antes es importante la ingesta de frutas y verduras, pero también de legumbres y frutos secos.
También es importante hidratarse convenientemente mientras pedaleamos, y mucho mejor si lo hacemos con bebidas isotónicas. No sólo nos ayudarán en nuestra lucha contra los colambres sino que además retrasarán la fatiga.
Es importantísimo un buen entrenamiento, haciendo una buena preparación de las pruebas que pensamos hacer, así como una mejor gestión de la energía durante las mismas. Es básico hacer unos estiramientos antes de empezar la marcha. Estira también después del ejercicio, tus músculos lo agradecerán.
Y debemos elegir la bicicleta adecuada, con un sillín ni demasiado alto ni demasiado bajo, con la potencia adecuada y que nos permita llevar la postura correcta sin tener que sobrecargar nuestra masa muscular.
 
Qué hacer cuando tenemos calambres
Evidentemente, si nos dan calambres mientras vamos en nuestra bici, lo primero que debemos hacer es parar inmediatamente. De hecho, posiblemente nos duela tanto que no nos quedará más remedio. Si nos encontramos en un ambiente muy caluroso buscaremos un lugar fresco y con sombra.
Es una buena idea sacudir y masajear el músculo con un masaje enérgico o incluso movilizando la pierna para que el músculo haga un movimiento de vaivén. A su vez podemos beber alguna bebida con sales minerales o algún alimento salado. Tampoco está mal aplicar frío a la zona afectada.
Y en plan último recurso punza el músculo con un imperdible. Es un método drástico pero que funciona. La activación nerviosa transcutánea inhibe la contracción muscular.
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